
Antes de comenzar a
tratar el tema de los misterios de Colón es necesario comprender porque existía
tanto interés en llegar a la India, que aunque Colón no lo logró era
teóricamente su objetivo. La economía en el siglo XIV había crecido
ostensiblemente en Europa y por lo tanto existía la necesidad de expandir
nuestros horizontes; de expandir el domino europeo. En esta época las especias
traídas de la India eran una parte vital para las gentes de aquella época por
tres motivos básicamente: servían para mostrar el nivel social que sé tenia, otorgaban a la comida (con sabores muy limitados
hasta entonces) otros aromas, y sobretodo porque servían como conservantes
(Eslava, 2002: 177). El valor antibacteriano que tenían estas especias las
convertían en unos conservantes excelentes; debido a la escasez de conservantes
en aquella época las especias se convirtieron en algo trascendental (Liroz,
2003).
Desde India no sólo
llegaban especias a Europa sino también seda, joyas, perfumes y otros lujos
orientales (Eslava, 2002: 178)
Anteriormente se
habían conseguido estas especias por medio de “la ruta de la seda”
pero por aquellas fechas esta se encontraba estrangulada debido a que
Constantinopla era turca y a la islamización de los
tártaros. Esto provocaba que los impuestos ya altos de por sí que las especias
tenían al llegara a Europa se incrementaran (Eslava, 2002: 178). Los otomanos
demandaban cada vez más oro y por lo tanto los europeos buscaron rutas
alternativas para llegar a India, sabiendo que el primer país europeo en
conseguirlo obtendría grandes beneficios (Eslava, 2002: 178). Los primeros en ponerse
manos a la obra fueron los portugueses que buscaron una ruta circunnavegando
África (Eslava, 2002: 178).
Es necesario decir
que aunque los europeos pensaban que las especias procedían de India realmente
provenían de las Islas Malucas en Indonesia (Liroz, 2003).
III. BARTOLOMÉ DE LAS CASAS
Una
vez en Portugal se casó con Felipa Muñiz, una joven
de cierto linaje, en 1476 y tuvieron un hijo llamado Diego. Colón se alisto en
la marina portuguesa y ascendió rápidamente (Lucena: 72). Ya en 1484 cuando
tenía bastante experiencia en el Atlántico (Lisboa, Inglaterra, Islandia,
Azores, Madera- Porto Santo, Canarias, Cabo Verde y Guinea) decidió
entrevistarse con el Rey Juan II de Portugal para proponerle el ir a la India
por Occidente pero su Junta de Matemáticos rechazó su proyecto (Morales, 1988).
Tras
esta negativa, y la muerte de su esposa, Colón decidió marcharse rumbo a
Castilla. Este lo hizo en ves de por vía terrestre, como hubiera sido normal,
por vía marítima y además desembarco en un puerto secundario como era el de
Palos cercano a la ciudad de Huelva. Según algunos huía de la justicia y por
eso tuvo que salir de Portugal de un modo discreto. En Huelva vivía su cuñada a
la cual, posiblemente, dejó al cargo de su hijo. Colón pasó por el convento
franciscano de Santa María de La Rábida en el cual se entrevisto con Fray Juan Pérez, que luego le recomendaría a la Corte al
tener una buena relación con la Reina Isabel la Católica. También existen
teorías de que en vez de dejar a su hijo Diego al cargo de su cuñada lo dejara
al cuidado de estos frailes (Lucena: 73-74).
Pasaron
siete años hasta que los Reyes Católicos le dieran la autorización final para
su viaje, ¿de qué vivió Colón estos años? Los reyes le donaban unas pequeñas
sumas de dinero pero no lo suficiente como para vivir. Existe la hipótesis de
que podría vender libros, pero según Las Casas vendía cartas de marear pintadas
por él aunque podría combinar ambas actividades. Las Casas afirma que tuvo
problemas para mantenerse (Lucena: 74).
De
todas formas Colón no cejó en el empeño de que su proyecto se llevara a cabo,
por lo que se arrimó a grandes duques andaluces de Medina Sidonia y de
Medinaceli. Este último incluso mandó una carta para que se le permitiera
mandar unas carabelas bajo su protección (Lucena: 74). Incluso su hermano
Bartolomé por las mismas fechas planteó a Enrique VII de Inglaterra y a Carlos
VIII de Francia el proyecto pero ambos lo rechazaron (Enciclopedia Universal, 1982: 2266).
Gracias
al arrimarse a los señores principales de la época Colón obtuvo ayudas de ellos
para vivir más dignamente. Incluso se sospecha que unos de sus amigos
aragoneses que le ayudaron fueran judíos conversos, como también se sospecha
que él lo fuera; esto siempre lo ocultó (Lucena:75).
El
20 de enero de 1486 los Reyes Católicos se reunieron por primera vez con Colón
en Alcalá de Henares. Colón les presento su proyecto y una junta de expertos lo
valoró y lo rechazó (http://buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=6513).
En
su arduo y largo peregrinar Colón pasó varias veces por Córdoba donde se
enamoró de Beatriz Enríquez de Arana, una joven humilde. De este amor fue fruto
el nacimiento de su segundo hijo Hernando en 1488. Pudo casarse con ella pero
no quiso al no querer empañar su brillo con una joven humilde. La mantuvo
siempre en el anonimato pero se acordó de ellas varias veces para donarla
importantes cantidades de dinero (Lucena:75).
En
1488 Colón viajó a Lisboa; pero ¿conque propósito? Una suposición es que fue a
Lisboa para convencer de nuevo a Juan II para que sufragara su proyecto y otra
es que se desplazo hasta Lisboa para ponerse al día sobre los descubrimientos
portugueses en las costas africanas (Lucena:75-76).
Finalmente,
gracias a Fray Juan Pérez los Reyes Católicos
volvieron a recibir a Cristóbal Colón y esta vez decidieron respaldar su
proyecto (el porqué se discutirá más adelante). El 17 de abril de 1492 se
firmaron las Capitulaciones de Santa Fe;
un documento-contrato que acordaba las condiciones del viaje y del cual
hablaremos más detalladamente en otro apartado. Zarpó del puerto de Palos rumbo
a India el 2 de agosto de 1492 sin, teóricamente, saber lo que el destino le
depararía. (http://buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=6513).
V. ¿POR QUÉ LO CONSIGUE EN
EL SEGUNDO INTENTO?
Cuando a uno le cuentan la historia de Colón
es inevitable el preguntarse: ¿por qué los Reyes Católicos aceptaron su
proyecto la segunda vez y no la primera? Al tratar este tema es conveniente
hablar sobre la negativa de Portugal a su propuesta también. La propuesta que
le hizo a los Reyes Católicos se basaba en las lecturas de Imago Mundi de Pierre d’Ailly, la Historia rerum
de Eneas Silvio Piccolomini y el Libro de las Maravillas de Marco Polo. Pero nadie sabe en qué se
basaba su proposición a Portugal ya que ninguno de estos libros estaba
disponible durante esas fechas (Lucena: 72-73). Lo que esta claro es que
rechazaron su propuesta porque los cálculos que proponía eran erróneos, lo
mismo paso cuando lo propuso por primera vez a los
Reyes Católicos. Colón en su proyecto argumentaba que la distancia a Cipango era de 750 leguas (Eslava, 2002: 178) pero los
eruditos portugueses al igual que los doctos de la Universidad de Salamanca
(quienes revisaron el proyecto la primera vez para los Reyes Católicos) sabían
que la distancia era mucho mayor y por lo tanto las carabelas de la época no
resistirían tal viaje (Enciclopedia
Universal, 1982: 2268). Existe una teoría poco creíble que explicaría el
error de Colón; Colón habría confundido en sus cálculos las millas del alfragano con las millas romanas y de ahí que sus
conclusiones fueran erróneas (Morales, 1988). La teoría es bastante improbable
ya que un experto navegante como él normalmente no cometería un error
semejante.
Es curioso el modo en el que Colón presentó
su proyecto por primera vez en Castilla. Lo exhibió como algo incuestionable,
como si lo que estaba presentando fuese una verdad indiscutible (Lucena: 73).
Para llegar a tener ese grado de confianza en lo que estaba mostrando debía
saber algo que los demás no supiesen, no creyesen o no quisieran creer (este
tema lo trataremos en otro apartado); como su conocimiento no era compartido
por los doctos de la época, el proyecto fue descartado una vez más.
Finalmente en 1492 el proyecto fue aceptado e
inclusive Colón logró un trato muy ventajoso para él (Capitulaciones de Santa Fe) por el cual obtendrá grandes
beneficios. Es cierto que Fray Juan Pérez mantenía
una excelente relación con Isabel la Católica y que la convenció para que
recibiera de nuevo a Colón, pero de ahí a convencerla de que acepte un proyecto
rechazado por la comisión de cosmógrafos y juristas de la corte castellana
dista un abismo. La reina recibió a Colón debido al consejo de Fray Juan Pérez pero si aceptó el proyecto sólo puede ser
porque Colón le mostró o le explicó algo que la convenció. Pero ¿qué es ese
algo? Debió ser algo categórico ya que además de otorgarle todo aquello cuanto
pidió en las Capitulaciones de Santa Fe
en este mismo documento se da por hecho que ya halla descubierto algo (Lucena:
73). Es evidente que en su segunda entrevista con los Reyes Católicos, Colón
les mostró algo muy convincente y atrayente para que aceptaran de la forma que
aceptaron y además en contra de la opinión de los eruditos de su corte. Aquello
que Colón sabía y utilizó para convencer a los Reyes Católicos lo intentaremos
aclarar en el próximo apartado.
VI. ¿QUÉ SABÍA COLÓN?
Colón,
como la toda la gente culta, sabía que la tierra era redonda y por lo tanto se
podía llegar a levante por poniente. La cultura de Colón se nutre de autores
como Aristóteles, Séneca, Ptolomeo, Averroes, Alfragano, d’Ailly, Plinia Piccolomini y muchos
otros. Todos ellos coinciden a la hora de pensar que la esfera de terrestre es
pequeña y que el océano debe cubrir alrededor de una sexta parte de la corteza
de la tierra (Morales, 1988).
Pero Colón sabía más: Colón sabía que a 750
leguas de Hierro existían unas islas pequeñas y una mayor (él pensaba que era Cipango, pero en realidad era Cuba) (Eslava, 2002: 179);
¿cómo sabía esto?
Tenemos la certeza de que sabía algo porque,
aparte de convencer a los Reyes Católicos, consiguió convencer a los hermanos
Pinzón para que se embarcaran con él. Unos señores tan ilustres en aquella
época como eran los Pinzón no se hubieran arriesgado a perder todo si no es por
algo muy convincente (Lucena: 76).
· PEQUEÑAS PISTAS
Colón
pudo reunir muchos pequeños detalles o pequeñas pistas para averiguar que el
viaje por el occidente había nuevas posibilidades. Por ejemplo, los habitantes
de Cabo de la Verga (Guinea) habían visto almadías apartadas de su camino por
un temporal; ¿de donde podían proceder? También pudo recabar información de los
moradores de las Azores, los cuales comentaban que al soplar vientos de
poniente llegaban a sus playas pinos no existentes allí y cadáveres de hombres
no europeos. Un tal Antonio de Leme confesó que al
haber navegado hacia el occidente había encontrado tres islas. Otra persona de
la que pudo obtener alguna informa fue de Pedro de Velasco; un piloto paleño. Este marinero tuerto del Puerto de Santa María
hablaba sobre aves que sólo podían venir de poniente y de recios vientos que no azotaban al mar ya
que sin lugar a dudas una gran tierra lo abrigaba al oeste (Morales, 1988).
Según Manzano, si Colón iba con tanta regularidad a Huelva era para
entrevistarse con este marinero (Lucena: 74).
· LOS VIENTOS DEL ATLÁNTICO
|
|
La
fuerza con la que soplan los vientos del Atlántico hace que resulte casi
imposible que una embarcación nunca se haya visto forzada a dirigirse hacia
América en caso de los europeos y a Europa en caso de los americanos. Más aún
en esa época, cuando los barcos eran de vela y dependían por completo de la
dirección en la que soplara el viento. Por esto resulta muy difícil que un
barco nunca haya entrado en una corriente de aire que le alejara de su
continente y le llevara al otro (Liroz, 2003). |
· MAPA DE
TOSCANELLI
Toscanelli
tomó Antilla (un archipiélago en la parte central del continente americano)
para medir la distancia entre Cipango y Lisboa.
Además es importante el observar que Colón siguió una ruta casi directa en la
dirección de las Antillas en su primer viaje. Es curioso que de los cinco
lugares que aparecen en el mapa de Antilla concuerden con las costas o bahías
de Puerto Rico y que las dos islas más pequeñas que acompañas a Antilla sean
similares a las Islas de Mona y Monita. Es indudable que ciertos datos nos hacen
pensar si realmente Colón no sabía que había al occidente (http://home.coqui.net/pamp/Antilia.htm).
El hecho de que esquivara el Mar de los
Sargazos deja claro que llevaba un mapa consigo, porque si no, no hubiera
sabido que existía esta zona (Liroz, 2003).
El mapa que empleó Colón para su travesía ha
desaparecido, por lo que no podemos saber si realmente era el de Toscanelli, aunque la mayoría de los indicios apuntan a que
sí lo era (Lucena: 78).
·
LA LEYENDA DEL PILOTO ANÓNIMO
Existe
una teoría muy realista y muy conocida que apunta sobre la relación entre Colón
y un náufrago. Según esta hipótesis Colón atendió a un náufrago en la Isla de Madeira (Eslava, 2002: 179)
en 1477-78 (Lucena: 73). Este
náufrago le desvelaría la existencia de islas y “una gran tierra
firme” hacia el occidente (Morales, 1982). Es probable que el piloto, si
existió, fuera en una embarcación que se dirigía a Europa desde África a
mediados del siglo XV y un temporal les desviara hacia el caribe (http://magonia.blogspot.com/2003_11_10_magonia_archive.html).
Nadie sabe con certeza la información que poseía Colón pero es
bastante probable que conociera más de lo que nos imaginamos.
VII. CAPITULACIONES
DE SANTA FE
Las Capitulaciones de Santa Fe es un documento que llama
considerablemente la atención. Este documento firmado el 17 de abril de 1492 es
el acuerdo al que llegaron los Reyes Católicos y Cristóbal Colón para la
expedición de este. Según muchos este documento no tiene razón de ser; es totalmente
ilógico (Lucena: 76).
Es importante el recordar que la
comisión de cosmógrafos y juristas de la corte de los Reyes Católicos rechazaba
el proyecto; aun así decidieron aceptarlo. Lo que realmente llama la atención
es el cómo lo aceptaron: no simplemente avalaban su expedición, sino que además
le otorgaron todo aquello que pidió (Lucena: 76). En este documento se le
otorga a Colón el puesto de almirante vitalicio, virrey y gobernador de las
tierras descubiertas, un tercio de los beneficios que se puedan conseguir de
las tierras que descubra y un décimo de las mercancías (Eslava, 2002: 177-178).
Es sorprendente que a un personaje que no es nadie reconocido se le firmen unas
condiciones tan lucrativas.
Puede que las condiciones sean
sorprendentes pero el prólogo es inexplicable. En él se le concede a Colón
“todas aquellas islas y tierras firmes que por su mano o industria se
descubrirán o ganaran” (http://www.geocities.com/julioil/santafe.html)
y se le otorga “lo que ha descubierto en los Mares Océanos”
(Lucena: 73). El hecho de que el 17 de abril se afirme que Colón ya ha
descubierto algo y que va a descubrir más es
verdaderamente asombroso.
Esto nos hace pensar lo que Colón
debió hacer o decir para que los reyes confiasen tanto en él. Las Capitulaciones de Santa Fe dejan bien a
las claras que Colón no se debió presentar antes los Reyes Católicos la segunda
vez con las manos vacías sino con alguna información valiosísima; si no este
documento nunca se hubiera firmado, y más bajo esas condiciones.
VIII. CONCLUSIÓN Y OPINIÓN PERSONAL
La vida de Colón esta repleta de
misterios sin resolver y no solamente se reduce a su “descubrimiento”
de América.
Muchas preguntas más me vienen a
la cabeza sobre Colón después de haber investigado su
“descubrimiento”: ¿cómo surgió su relación con Fray
Antonio de Marchena?, ¿cuántos hijo tuvo?, ¿por qué
no cuenta todo en el Diario de
abordo?, ¿de dónde saca el dinero para financiar su parte en la expedición?,
¿por qué silencio el motín?, ¿cómo fue capaz de quitarle la recompensa a
Rodrigo de Triana?, ¿cómo tuvo el descuido que causó
el hundimiento de la Santa María?,
¿cuál fue la verdadera razón del abandono de 39 de sus tripulantes en
América?, ¿por qué no se dio ninguna
prisa en volver a socorrerles?, ¿por qué su Carta
de Descubrimiento tiene tantos errores?, ¿por qué tardo tanto
voluntariamente en acudir a la llamada de los Reyes Católicos a la vuelta de su
primer viaje?...
Tantos por qué’s
y tan pocas respuestas. Cristóbal Colón nos ocultó deliberadamente infinidad de
datos, lo que nos impide conocer quien era realmente Cristóbal Colón y conocer
una parte primordial de nuestra historia.
Eslava Galán, Juan (2002): Capítulo 43 (Págs.
177-180): “Colón y el descubrimiento de América” y capítulo 44
(Págs. 181-188): “Colón, el misterioso” en Historia de España contada para escépticos, Barcelona, Planeta S.A.
Liroz, Fernando (2003): Apuntes de clase, Madrid.
Lucena Salmoral,
Manuel: “Colón, un personaje enigmático”, en La aventura de la Historia, nº48, págs.
70-80.
Morales Padrón, Francisco (1988): Cristóbal Colón Almirante de la Mar Océana, Madrid, Anaya S.A.
Nueva Enciclopedia
Universal (1982):
Vol. 6, Págs. 2266-2288, Barcelona, Carroggio S.A.
http://www.buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=3054
http://buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=6513
http://educaterra.terra.com.br/voltaire/cultura/2002/05/06/001.htm
http://home.coqui.net/pamp/Antilia.htm
http://magonia.blogspot.com/2003_11_10_magonia_archive.html
http://www.nuestro.cl/notas/rescate/descubrimiento_mitos.htm
http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/publicaciones/publi_quepaso/cristobal.htm
http://www.geocities.com/julioil/santafe.html
· MAPAS E
ILUSTRACIONES
http://www.webpanama.net/geografia/images/colon1.jpg
http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/efemerides/enero/bartolo5.gif
http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd99/ed99-0106-01/colon.gif
http://www.ub.es/medame/vientos.gif
http://www.lib.utexas.edu/photodraw/portraits/toscanelli.jpg
http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/moderna/exploracion/siglo_15/img/s_xv2.jpg